Siete lecciones antes de poder convertirme en Amor. Lección #3: Paciencia

Siete lecciones antes de poder convertirme en Amor. Lección #3: Paciencia

Acerca de la nueva serie de blogs: “Siete lecciones antes de poder convertirme en Amor” es una colección de ocho artículos cortos donde comparto ocho valores que considero el origen de la persona que soy hoy. Luego de que los ocho artículos sean publicados en mi blog, ofreceré un mini e-book gratis con ellos como capítulos que fácilmente conectaran y crearan la secuencia completa, en un solo pequeño libro de autoayuda que podrás bajar sin costo alguno como una manera de decirte gracias por dejarme ser parte de tu mundo y por hacer posible que sanemos todos a través de las palabras HealThruWords®.

 

Si te hizo falta leer la lección #2 has click aquí.

 

“Una de mis lecciones más difíciles fue aceptar que la vida tenía su propio tiempo. Nada fluyó hasta que me olvidé de la palabra ‘cuándo’”

El hecho de que mis hijas ya no estuvieran viviendo conmigo, fue una de las circunstancias más difíciles que he tenido que confrontar hasta el momento. Volviendo al año 2004, cuando acepté la invitación para estudiar mi segundo programa de postgrado en Washington DC, mi intención había sido salir de Bogotá, la ciudad donde vivía en aquel momento, y traerlas conmigo para que las tres estuviéramos juntas mientras estudiábamos. Mi exesposo se negó, e hizo todo lo posible para que no pudieran viajar al extranjero. Siendo menores de edad, necesitaban su aprobación para propósitos de visa y migración, así que me vi enfrentada a la decisión más difícil de todas: Si me quedaba, perdería la oportunidad de liberarme de los tentáculos venenosos de este hombre que aún no me perdonaba por haber pedido el divorcio cuatro años atrás, y que haría lo que fuera por verme fracasar ante mis intentos de triunfar sin él a mi lado. Y si me iba, tendría que dejar mis niñas con su padre y adicionalmente, pagarle a él para que así fuera. Nunca entendí este comportamiento suyo, no era que necesitara el dinero, ¡era multimillonario por el amor de Dios! Mucho menos, entendí la actitud de mis hijas cuando luego de terminar mi maestría en el 2006, quise devolverme y vivir con ellas. Me rechazaron diciendo que solo vivirían con su padre de allí en adelante.

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