Los hijos “clonados”

Los hijos “clonados”

Me llama mucho la atención el comportamiento social que reproducimos sistemáticamente de generación en generación. Cuando nacemos, un adulto se encarga de nosotros porque, primero, como especie que no es autosuficiente, no podemos sobrevivir sin que se nos cuide durante los primeros años de vida, y también, porque necesitamos de amor para poder fortalecernos y crecer. Cuando hablo de un adulto, no hablo de una madre o un padre biológico necesariamente, hablo de cualquier individuo que tenga a su cargo la crianza y educación de un bebé, niño o adolescente. Hay tantos de nosotros que crecen bajo el cuidado que un guardián.

 

Todos queremos ser los mejores padres y dar el mejor ejemplo. Sabemos que es imposible ser perfectos y entonces, dentro de nuestra imperfección, consideramos que ofrecerles lo mejor a nuestra descendencia, es convertirla en lo que nosotros mismos somos. Sé que es inconsciente la mayoría de las veces, y no lo estoy juzgando. Pero no es justo que nuestros hijos tengan que absorber y replicar nuestra propia energía, —con lo bueno y lo malo que ello conlleva. Es momento de darnos cuenta que no podemos seguir “imponiéndonos” en la siguiente generación.

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